De lejos…

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Y ellos no estaban juntos, no estaban ni cerca de estarlo. Pero ¡Dios, cuánto se amaban!. Porque el amor es así a veces, puedes amar a una persona con cada fibra de tu ser pero eso no basta para que el universo conspire y puedan estar juntos.

Porque hay amores que son así, nos encontramos con la persona correcta o demasiado tarde o muy temprano, y no importa cuanta paciencia tengamos, los caminos de cada uno avanzan de tal forma que no hay manera de que en algún momento se encuentren.

Por que el amor también puede ser así, de lejos. Cada quien armando su vida con los pedacitos de felicidad y amor que ha recolectado en el camino y se puede vivir con eso. Se puede ser feliz aún teniendo la sensación constante de que algo falta.

Porque hay amores que son así, absurdos pero inquebrantables. Porque no necesitas tener a esa persona al lado tuyo para saber que están conectados de alguna manera.

Porque amar a alguien es desear la felicidad de esa persona, no importa donde o con quién esté. Y porque así era el amor entre ellos, inexplicable, incomprensible, eterno pero imposible.

Mis 3 amores

b1c02a21b7428453c3f06d550aa77435Según los psicólogos en nuestra vida tenemos 3 amores diferentes: tu primer amor, el amor de tu vida y la persona correcta. Pues bueno, bajo esa premisa, me he tomado la libertad de intentar identificar a los míos:

  • Mi primer amor: tenía 15 años cuando recibí uno deseos besos que te hacen perder el piso. Me lo robaron, tenía frente a mi una persona que no me interesaba en lo más mínimo y cambió mi mundo con ese beso. Él era tan espontáneo, detallista, simple. Confieso que hubo un momento en donde me sentí abrumada por tanta atención y cariño. Yo era todo para él y no podía estar segura de que él fuera todo para mi. Hasta que llegó un día en donde sentí que lo perdía y no logré encontrar un punto de mi vida en donde no me imaginara con él. Habíamos inventado un futuro juntos y yo quería ese futuro. Con él conocí el amor que te deja sin aliento, ese que sientes que el aire de falta si esa persona no está, el amor dependiente, el amor obsesivo, posesivo, inseguro, celoso. Ese amor que mientras te hace inmensamente feliz te roba la tranquilidad del alma y la paz de la cabeza. Conocí sentimientos que ni siquiera sabía que tenía y que tampoco sabía como manejar, conocí ese amor impactante que llega de golpe para invadir cada partícula de tu ser llenándote de un poder inimaginable y que no sabes como usar. Durante 4 años llenó mi vida de cartas, detalles, primeras veces, risas y lágrimas. Entonces un día me miró a los ojos y me dijo que ya no me amaba, se fue y yo sentía que se me iba la vida junto con él. 398 días y -6 kilos después, por fin me dieron ganas de estar viva otra vez, fue entonces cuando decidir “re-conectarme” con el mundo.
  • El amor de mi vida: llegó un día y preguntó mi nombre, se alejó con una respuesta y sin dejarme el suyo. Y cada que me lo topaba por los pasillos y se cruzaban nuestras miradas, podía sentir como si estuviera viendo a alguien que ya conocía desde siempre. Podía hablar de lo que fuera con él aunque fuera un completo extraño.  Intercambiamos varias conversaciones durante días aunque tardé semanas en saber como se llamaba. Y ahí estábamos los dos, viviendo como si no existiera nada al rededor, siendo honestos el uno con el otro, sin nada que perder. Y  yo podía escucharlo hablar durante horas de cosas que no entendía, sólo porque me gustaba escucharlo hablar. Y me quedaba despierta hasta altas horas de la madrugada a esperar a que se apareciera para poder estar con él al menos 5 minutos. Sin haber pasado ni una sola noche con él, podía mirarlo y sentir que era la persona con quien quería despertar el resto de mis días. Aprendimos juntos a vivir un amor libre, sin estereotipos, intenso, sincero, porque nos gustaba hablar del futuro, y de como seríamos una pareja como ninguna, y como cualquiera podría envidiar nuestro amor y lo atípico de nuestra relación. Porque siempre creímos que el amor que sentíamos entre nosotros era único.  Porque en mi mente no había nada, nada que nos impidiera apoderarnos del mundo para volverlo nuestro. Y entonces los días pasaban y ese mundo para nosotros no llegaba. Un día abrí los ojos y supe que nunca llegaría y con el dolor mas insoportable que he sentido jamás, le dije adiós. Todavía me cuesta trabajo acordarme de él sin que sienta una enorme presión en el pecho que no me deja respirar, todavía no he logrado reconstruir en mi cabeza un mundo en donde no esté él. Y cada día hago un esfuerzo por recuperar esa parte de mí, que aún le pertenece a él.
  • La persona correcta: ¿Y que pasa si encuentras a la persona perfecta, en el momento equivocado?

Once up on a time…

Y se acercó a mi, preguntó mi nombre, respondí; me dio las gracias y lo vi alejarse por la puerta, en ese instante supe que tenía que volverlo a ver…

Gibson-Les-Paul-lUna vez conocí a un músico romántico que se inventaba palabras para hablarme del amor como nadie lo había hecho, que me hablaba de cosas que no entendía pero me encantaba escuchar y hacía sonar su guitarra casi todas las noches a través del teléfono hasta que me quedara dormida. En ese momento supe que el verdadero amor existía.

Había una vez una niña egoísta y cobarde que tuvo frente a sus ojos todo lo que quería y salió huyendo por no sentirse capaz de querer a alguien tanto como para que se convirtiera en su aire. Y entonces, salió huyendo…

Y ella perdió a su sol, y el músico perdió a su musa. Y tocaba todos los días lo más fuerte que podía para intentar silenciar su dolor con el sonido de la guitarra, y se aferró a la guitarra para no extrañar sus brazos. Y después de tocar hasta que los dedos le sangraran, un día, nos volvimos a encontrar…

Y entonces, el músico me aseguró que lo único que necesitaba era una sola oportunidad de demostrarme lo que sentía. Me juró que no era como ningún otro hombre que yo hubiese conocido antes y que jamás me haría daño, que una oportunidad bastaba para demostrarme que había sido yo quien siempre había estado en su mente todo este tiempo.  Y fue así como me armé de valor y por primera vez, decidí confiar a ciegas en alguien…

Así los años pasaron, y el músico abusó de la confianza, la paciencia y el amor que le tenía, y así, él me hablaba de un amor incondicional mientras se aparecía y desaparecía por temporadas, y así; me llenó la cabeza de falsas promesas y con ideas de un futuro inexistente. Pasaron los días, y las noches, un par de primaveras y hasta dos inviernos. Bodas, funerales, cumpleaños, y él sin estar presente en ninguno de los momentos. Hasta que llegó el momento en que supe que esto tenía que parar…

Había una vez… un músico romántico y una niña ingenua que se enamoró de él. Que no tuvieron su “felices por siempre” por que efectivamente, él no era igual a todos los hombres… era peor que todos.

 

“Here comes the sun”

depositphotos_37827697-stock-illustration-abstract-background-with-clouds-and.jpgY por cada día que pasa me siento más enojada, ya no sé si contigo o conmigo. Pero estoy invadida de una mezcla entre tristeza y rabia. Hubo un momento en donde de verdad eras mi móvil, en donde todo lo que necesitaba era saber de ti y tener tus ojos frente a los míos. En donde el único lugar donde me podía sentir completa eran tus brazos; y tu sóla presencia me llenaba de vitalidad y esperanza.

Estoy enojada conmigo por haberme permitido volar tan alto, estoy enojada contigo porque me has dejado caer.

A veces creo que la culpa es mía, porque probablemente en algún punto hice o dije algo que te hiciera creer que estaba dispuesta a esperarte para siempre, o soportar lo que sea. Lo que nunca pudiste aceptar es que no podías tenerlo todo. Lo bueno de la vida es que tenemos derecho a cometer errores, lo malo, es que enmendar esos errores a veces nos cuestan cosas que no queremos perder. Pero así es como funciona, cuando nos equivocamos y queremos regresar al camino en el que estábamos, regularmente tenemos que sacrificar algo a cambio, y es entonces cuando en vez de renunciar, preferimos conformarnos y quedarnos en el camino que ya elegimos. Tuviste la oportunidad de caminar conmigo, pero mientras te quedaste suspendido en tu miedo, yo seguí avanzando.

Y sí, tienes razón, dejaste caer todo esto que era único y eres el culpable de que este mundo hoy exista con guerras y no con la única pareja perfecta sobre el. Lo que tú y yo teníamos es lo que mucha gente pasa toda la vida buscando. Ahí estábamos nosotros, con todo ese amor y esas ganas de estar juntos, justo frente a nosotros y tú… simplemente lo dejaste pasar

#RenunciaYa

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Voy a comenzar esta publicación ofreciendo disculpas adelantadas a todos aquellos que pudieran indignarse o sentirse ofendidos por lo que voy a decir, no es personal (sí, lo aclaro porque ya me ha pasado que la gente se toma las cosas de manera personal) y lo segundo es por mi vocabulario, por que es muy probable que algunas de las palabras que ocupe no sean muy apropiadas.

Para explicar un poco mi punto de vista respecto a este tema me gustaría hablar de la población mexicana dividida por clases sociales, no con la intención de discriminar a nadie sino con el objetivo de poder categorizar un poco los estilos de vida. Cada quien con el derecho de meterse o salirse del costal que más le plazca.

Empezaré por la clase alta, que de ellos no quiero hablar mucho ya que solo la integran el 1.7% de la población. Sí, entiendo la molestia de muchos en la que ellos tienen acaparada la mayor parte del capital del país, de ante mano ya sabemos que el dinero en este país está muy mal distribuido, pero a su favor (y no los estoy defendiendo) es que estas personas algo bueno o muy bueno tuvieron que hacer en su vida para poder ocupar el lugar en el que están, y no con esto digo que sus acciones sean buenas, sino más bien hablo de su visión en los negocios o lo que sea que los haya puesto ahí.

Pasemos entonces a la clase media, ellos ocupan poco más del 39% de la población en México, son ellos quienes inundan las calles con el tráfico de todos los días, porque cada uno agarra su coche para llegar a la oficina y muy pocos aquellos que han tenido la iniciativa de promover los viajes con coche compartido, porque es muy inseguro darle ride a alguien pero encontramos totalmente inofensivo manejar y usar el teléfono al mismo tiempo. Es la clase media la que tiene acceso a las redes sociales y (así como yo) abusan de la libertad de expresión para quejarse de todo y criticar todo, pero no hacer nada. Son ellos los que criticaron a nuestro presidente por no saber leer pero que no leen ni un libro al mes. Son algunos de ellos los que se rebelan contra el sistema y no van a votar, como si eso fuera a hacer una diferencia al momento de las elecciones. Somos los que nos indignamos con los doble hoy no circula pero que pagamos el “brinco” en los verificentros para circular todos los días. Somos los que nos reímos de las desgracias del mundo a través de los memes. Somos los consumistas, los villamelones, los milenials preocupados más por atrapar pokemones que por lo que pasa con el país, los que consumen toda la basura que produce la tele abierta (y a veces de paga) y que creemos que con darle dinero a la viejita del semáforo o al discapacitado del metro ya estamos “haciendo la diferencia”. Eso es la clase media.

El 59.1% de la población del país es ocupada por la clase baja, los que muy probablemente no estudiaron (porque no quisieron o no pudieron), tienen trabajos con el salario mínimo (si es que trabajan) no pagan impuestos, no pagan los servicios públicos (y se manifiestan cuando el gobierno se los corta) tienen los hijos que “Dios les dé” aunque no tengan para mantenerlos, los que piden limosna, los que cambiaron su voto por una bolsa de despensa, los que fueron a recoger su pantalla aunque no tengan para pagar la luz, los que por mas que “detesten” al presidente llenan la explanada municipal en todos los festivales gratuitos del gobierno. Son más de la mitad de la población, son ellos los que impactan las cifras de todo y son ellos, los que en su mayoría, vendieron sus votos y llevaron al candidato Enrique Peña a la silla presidencial.

Desde siempre la gente se ha quejado del gobierno de este país, y llevamos toda la vida diciendo que los niños son “el futuro de México” pues,  ese “futuro de México” nos alcanzó y nadie está haciendo nada (ni yo ni mis “amiguitos” de primaria), y no estamos preparando a nuestros hijos para que sean un futuro diferente. Llevamos años haciendo lo mismo, no he visto un solo funcionario público que actúe diferente en la última década cuando se supone que a estas alturas ya los puestos políticos debería ocuparlos nuestra generación o la de nuestros padres, y las quejas al gobierno datan muchos años antes de eso.

No quiero defender al gobierno, ni tampoco justificar sus salarios exagerados, pero ¿como el país va a tener para sustentar las necesidades de casi 130 millones de mexicanos si ni siquiera el 40% de la población paga sus impuestos?, por eso la falta de agua, las calles destrozadas, no hay alumbrado público. Fomentamos a la gente que vive sin pagar impuestos y nos guste o no, utiliza recursos del país para subsistir, sus casas ocupan un espacio de tierra por el que no están pagando nada, en cambio, se apropian de las calles para cobrar por que te estaciones en un espacio que no les pertenece, trabajan en los semáforos ganando más del salario mínimo y no pagan impuestos, ponen puestos en la calle por los que no tienen que pagar permisos o renta (a diferencia de las PYMES) y, ellos, que no aportan NADA más que a su bolsillo, son un gasto para el gobierno.

Sí, el gobierno es una mierda y nuestro presidente es un pendejo. Pero ningún ser humano por muy preparado que esté tendrá la capacidad de cambiar a este país cuando tiene a los mexicanos en su contra, porque sí, nos gusta quejarnos de lo que el gobierno no hace, pero nosotros no sólo no estamos haciendo nada, sino que complicamos más las cosas. No es el presidente ni el gobierno quien se sube a los camiones a asaltar a la gente, ni los que secuestran a las personas,  somos los mexicanos. No es el gobierno el culpable de las guerras de cárteles en el norte del país, somos los mexicanos los que consumimos las drogas que fortalecen el narcotráfico y les da poder. Somos los mexicanos los que nos cruzamos las calles como mandada de vacas sin importar si hay un paso peatonal o no. Somos los responsables de gran parte de las inundaciones por toda la cantidad de basura que tiramos en las calles y que tapa las coladeras. El presidente no es el que maneja el transporte público metiéndose entre todos los coches y deteniéndose en donde se le pega la gana, es el mexicano. Somos los mexicanos los que manejamos ebrios causando accidentes, los que van a cazar animales exóticos, los que pagamos por ir al circo o al zoológico en donde tienen a los animales en condiciones deplorables, los que alguna vez fuimos a nadar con delfines valiéndonos madre que sea un crimen que los tengan en cautiverio. Somos los que fomentan la corrupción en el país porque somos los que pagamos los sobornos. Entiendo que las leyes no ayudan, pero somos los mexicanos los que nos aprovechamos de esas lagunas que las leyes tienen para poder abusar de ellas.

Así que sí, todo es culpa del muñequito de pastel de bodas que tenemos como presidente, su renuncia lo va a solucionar todo. Así que, marchemos este 15 de septiembre para exigir la renuncia del presidente, seamos partícipes de otro caos vial en el que no llegará ni un 10% del total de la población (porque, de nuevo, a nadie le importa y a los que les importa son pocos), seamos parte de una manifestación mas que para lo único que sirve es fomentar la libertad de expresión porque en realidad no existe ninguna ley que ampare que con una marcha el presidente deba renunciar. Esperemos a que ese mismo día por la noche la explanada del palacio nacional se llene de acarreados y gorrones para celebrar “El grito” y todo siga igual. Sí, los mexicanos somos una bola de borregos que necesitamos guía para saber a donde ir porque no tenemos la inteligencia suficiente que nos haga distinguir lo que está bien de lo que está mal, ni la capacidad de elegir lo correcto. La educación, cultura, sensatez y sentido común de cada mexicano es responsabilidad de nuestro señor presidente de la República y no está haciendo su tarea nada bien, así que Peña por favor #RenunciaYa

 

 

Inefable

6efe04a62a97a9472ff8fa6a1ab0f97cY te voy a recordar con cada historia de amor que me toque presenciar y siempre me voy a acordar de como es que juntos somos tan perfectos, y tenemos lo que nunca he visto en nadie. Me acordaré de tu sonrisa, de esa voz que siempre tiene algo que contar, de las anécdotas, los planes, de como podía quedarme mirándote de manera indefinida, perderme en tus ojos y en el laberinto de tus palabras.

Te voy a recordar cada vez que sea testigo del triunfo del amor verdadero, y me preguntaré como es que tú dejaste perder el nuestro. Me faltarás en cada lugar en que esté.

Te voy a recordar cada vez que alguien intente mirarme como tú lo hacías porque sé que sólo en tus ojos encuentro el centro del universo. Y llegarás a mi mente en cada momento de felicidad que tenga en mi vida, porque no importa que tan maravilloso sea, siempre sabré que a tu lado habría sido mejor. Y te odiaré más en el momento en que alguien me rompa el corazón o me haga daño, porque de haber sido más valiente tú estarías a mi lado y yo no tendría porque estarte buscando en otras personas.

Y estarás conmigo a cada paso que dé, porque jamás dejarás de hacerme falta y tendré siempre ese vacío que ha dejado el lugar que tú ocupabas, y que nadie puede reemplazar. Y vivirás por siempre en el pasado mientras yo intento construir un futuro en donde no estés.

Y siempre va a existir una parte de mi que te amará y te extrañará todos los días, y te voy a recordar cada que me encuentre viviendo un momento que pensé que pasaría contigo, y tu recuerdo quedará tatuado en mi memoria, porque si no es en esta vida, te buscaré en otra.

 

El volado

moneda¿Se te había ocurrido que por cada día que pasas siendo feliz con alguien, es posible que le estés negando la felicidad a alguien más?

A todos nos resulta muy fácil juzgar a aquellas personas que “interfieren” en la felicidad de los demás pero no nos hemos puesto a pensar que tal vez en algún momento, nosotros fuimos esa persona. Estoy segura que a todos nos han roto el corazón al menos una vez pero ¿te has preguntado cuantos corazones han resultado rotos por tu culpa?. “En el amor no se manda” y esa, afortunada o desafortunadamente puede ser una verdad absoluta, no podemos controlar de quien nos enamoramos o con quien se nos antoja imaginar un futuro, y a veces tenemos la suerte de elegir a una persona que también nos ha imaginado a su lado, pero ¿que pasa cuándo no?. El mismo derecho que tenemos de “rechazar” a alguien que cree que estamos hechos el uno para el otro, tiene cualquier persona de hacernos ver que nos equivocamos al creer que era nuestra otra mitad. Y entonces así es como es probable que la pareja con la que tú te sientes infinitamente afortunado y feliz, le esté faltando a alguien más, porque ese alguien también creía lo mismo. Tan sencillo como que todos tenemos un “ex” y hemos sido el o la “ex” de alguien, por tanto, es muy probable que en el mundo exista alguien para quienes hemos sido el malo del cuento, alguien que fue el malo del cuento en nuestra historia y alguien que probablemente nos siga extrañando.

El amor es un arte demasiado complicado como para poder explicarlo o tenerlo bajo control, es peor que un niño berrinchudo que se aferra a algo que no puede tener, y a veces, nos aferramos a las personas equivocadas y sólo el tiempo se encarga de hacernos ver el error. A veces estamos al lado de quien creemos que es la persona ideal para nosotros y de pronto esa persona conoce a alguien más, y se nos hace imperdonable que esa persona nos abandone a mitad del camino, pero ¿y si fueras tú quien encontró a alguien más? ¿no renunciarías a la felicidad que tienes por tener una vida todavía mejor? ¿no tenemos derecho a equivocarnos al creer que hemos elegido a la persona “indicada”?

El mundo está lleno de “rompe hogares” que se definen como las personas que tienen la fortuna (o desgracia) de cruzarse en la vida de las personas que ya tienen vidas hechas. De “desalmados” que dejan a las parejas que tienen porque dejan de ser felices o encuentran felicidad con alguien más. De “mártires” que aunque se hayan equivocado en la decisión que tomaron se aguantan y se quedan donde están. Aunque probablemente son los menos, están “los afortunados”, esos que deciden pasar el resto de su vida a alguien que los llena y los complementa cada día, y por supuesto junto con ellos están los “infelices” esos que sueñan con tener una vida al lado de la persona que ya es feliz con alguien.

Lo que podría resumir de esta ecuación matemática tan complicada es que las relaciones de pareja no son cuestión de sumar 1+1, no existe una fórmula para el amor que nos ayude a obtener el éxito que esperamos, hay quienes se equivocan una o dos veces, hay quienes pasan toda la vida equivocándose. Lo importante es entender que mientras estemos inmersos en esta experiencia de vida, tenemos la posibilidad de que nos toque una o la otra cara de la moneda, así que más nos vale no juzgar a los que estén de un lado, porque es probable que en algún momento nos toque hacerle compañía.